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Algo Por Nada


INTRODUCCIÓN

    A. Algunas personas de nuestra ciudad tienen una costumbre que molesta a muchos conductores. Justo cuando usted encuentra un aparcamiento público donde puede estacionar su coche gratuitamente, le viene corriendo un hombre con la mano extendida esperando cobrarle algo.

      1. Después usted piensa para sí: "¿Qué derecho tiene éste para sacarme dinero? ¿No es aparcamiento público? ¡Ni siquiera estuvo el hombre aquí cuando encontré este sitio!"

      2. No nos gusta la idea de que alguien quiera sacarnos algo por nada. "¡Qué barbaridad!" pensamos. "¡Es un escándalo! ¡No hay derecho!"

    B. No obstante, si cualquier persona espera recibir algo de Dios sin darle nada en cambio, es igual a aquellos "guardacoches". Temo que hoy en día haya muchas personas que piensan aprovecharse de Dios.

      1. Tales personas se hacen religiosas no por pensar: "¿Qué puedo dar a Dios?" sino "¿Qué puedo sacar de Dios sin tener que sacrificar nada? ¿Qué es lo mínimo que le puedo dar para agradarle y entrar en el cielo?"

      2. Quieren algo por nada.

    C. Muchos pretenden ser religiosos sólo cuando hay entretenimiento y fiestas. "Acudo a mi iglesia porque me gusta ver las imágenes, porque cantan muy bien, porque tienen billares para los jóvenes, porque dan dinero, porque hacen muchas excursiones, porque hay comida para todos", etc., etc. Sin embargo, cuando llega la hora de comprometerse estas personas son las primeras en irse.

      * Esta mentalidad también se ve en la iglesia del Señor. "¿Sacrificarme yo? Lo siento, pero no tengo dinero ni tiempo para dar a Dios. Después de echar gasolina en mi coche para ir de excursión cada fin de semana, gastar dinero en el parque de atracciones, ir al cine y comer 'tapitas' tres veces a la semana, es que no me queda nada. Tengo el dinero y el tiempo 'justitos'."

    D. Por contraste, la Biblia enseña claramente que si esperamos recibir algo de Dios, entonces tendremos que darle algo en cambio. De hecho, la Biblia enseña que es necesario darle lo mejor y no lo mínimo.


I. LOS QUE QUIEREN ALGO POR NADA NO AGRADAN A DIOS

    A. El ejemplo de los sacerdotes judíos del A.T., Mal. 1:6-14.

      1. En este capítulo Dios reprende a ciertos judíos que le ofrendaban lo mínimo y, a veces, aun le daban lo que no les había costado nada. Veamos la actitud de Dios hacia tales personas que querían conseguir algo por nada.

      2. v. 6 -- Los sacerdotes judíos ofrendaban muchas cosas a Dios pero a la vez Dios les indicó que menospreciaban su nombre.

        * menospreciar. "Despreciar. Atribuir a una cosa poca importancia o valor ... Considerar algo o a alguien de poco valor, indigno de estimación o inferior en valor..." (Diccionario María Moliner) ¿En qué sentido consideraban estos judíos a Dios de poco valor? Sigamos leyendo para responder a esta pregunta.

      3. v. 7 -- La palabra "pan" en este versículo no se refiere a los panes que se ofrecían en la mesa de la proposición (una pieza del mobiliario del tabernáculo) sino a los animales sacrificados sobre el altar, Lv. 21:6; 22:25.

        a. Bajo el A.T. los sacerdotes tenían que sacrificar animales "para la purificación de la carne" para que más tarde fueran perdonados por medio de la sangre de Jesús, Heb. 9:13-15.

          * Los sacrificios de animales tenían muchísima importancia porque eran una sombra del puro sacrificio de Jesús.

        b. No obstante, estos sacerdotes ofrendaban a Dios animales "inmundos." La palabra "inmundo" quiere decir "manchado (profanado),... contaminado" (Strongs, nº. 1351).

      4. vv. 8,9 -- ¿En qué sentido estaban "contaminados" estos sacrificios? Por ser animales ciegos, cojos, y enfermos. ¡Versículo 13 indica que perdieron todo sentido de vergüenza al ofrecer a Dios animales que habían sido robados de otros! Querían recibir bendiciones de Dios sin tener que sacrificar nada. Querían algo por nada.

        a. ¿Cómo tenían que ser los sacrificios ofrecidos a Dios? ¿Tenían los judíos el derecho de ofrecerle cualquier cosa? Por supuesto que no. (Véase Lv. 22:17-22, 32, 33.) Para ser aceptos a Dios tenían que ofrecerle lo mejor de entre sus animales.

        b. La Biblia enseña claramente que si esperamos recibir algo de Dios, entonces tendremos que darle algo en cambio. Los sacerdotes querían recibir algo por nada.

        c. Soy radioaficionado. Para conseguir un permiso en Estados Unidos es necesario estudiar teoría y aprender la clave Morse. Un hermano que vive en Irlanda me dijo que él también quiere sacar su licencia, pero quiere conseguirla con tal que no tenga que estudiar ni aprender nada. ¡La vida no es así!

      5. v. 10 -- Tal como la gente de la actualidad, no querían hacer nada para Dios a menos que sacaran algún beneficio económico o material.

        a. ¿Era un trabajo muy difícil cerrar las puertas del templo? Por supuesto que no. Sin embargo, no lo quisieron hacer gratuitamente.

        b. ¿Sería cosa difícil para ellos encender la leña debajo del altar de los sacrificios? En absoluto. No obstante, no quisieron hacerlo sin ser pagados.

        c. Querían algo por nada pero Dios les dijo, "ni de vuestra mano aceptaré ofrenda".

    B. Muchos hoy en día piensan: ¿Qué puedo conseguir de Dios sin tener que sacrificar nada? ¿Qué es lo mínimo que le puedo dar para agradarle y entrar en el cielo?

      1. Estas preguntas revelan una actitud muy triste. Reflejan lo que hay en sus corazones, esto es, una falta de amor hacia su Creador.

        a. Mt. 22:37-40 -- El que ama a Dios no se fija en lo mínimo que le puede dar sino en lo máximo. Quiere darle lo mejor por amor. El tal no piensa: ¿Qué puedo recibir de Dios sin tener que sacrificar nada? sino ¿qué es lo máximo que puedo darle para demostrar que le amo?

        b. Jn. 14:23 -- El que ama a Cristo guarda Su palabra, cueste lo que cueste.

      2. Mt. 16:24-26 -- Para ser discípulo de Cristo es necesario negarse a uno mismo. En otras palabras, como dice el v. 25, hay que "perder la vida." Tenemos que deshacernos de nuestro egoísmo y de este mundano deseo de querer recibir algo por nada. Aprendamos esta lección de Cristo: Si sacrificamos nada, conseguiremos nada.

      3. Queda muy claro en estos versículos que cualquier ofrenda ofrecida por los que quieren algo de Dios por nada no será aceptada.

    C. Ahora queremos ver un contraste entre los sacerdotes mencionados por Malaquías y el rey David.


II. "NO OFRECERÉ A JEHOVÁ MI DIOS HOLOCAUSTOS QUE NO ME CUESTEN NADA"

    A. 2 S. 24:1 dice que "Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David..." 1 Cr. 21:1 dice que "Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel." ¿Hay una contradicción en estos versículos? No. La verdad que aprendemos de los dos textos es que Dios permitió a Satanás tentar a David.

      1. Acuérdense de Stg. 1:13 que dice, "Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie."

      2. ¿Por qué sería malo que David hiciera un censo del pueblo? En otras dos ocasiones en el Antiguo Testamento, Moisés contó el número de los israelitas conforme al mandato de Dios, Nú. 1:3; 26:1,2.

        a. Por contraste, David actuó por iniciativa propia, habiendo sucumbido a la tentación de Satanás. David quería hacer un censo para saber cuáles eran sus recursos militares. ¡No tenía autorización de Dios para hacer tal censo! 2 S. 24:2,3 indica que David quería que el general del ejército y los capitanes hicieran el censo. Por lo tanto, parece que en ese momento David confiaba más en el tamaño de su ejército que en el poder de Dios.

        b. Dios nunca quería que los judíos pensaran que ellos mismos fueran responsables de ganar la victoria sobre sus enemigos.

    B. Muchas personas murieron por este pecado de David, 2 S. 24:15. Vemos el arrepentimiento del rey en el v. 10.

    C. Más tarde Dios envió al profeta Gad para que hablara con David de este pecado (2 S. 24:18).

      * El rey rehusó aceptar como regalos la era y los bueyes de Arauna. David sabía que el precio por estas cosas tendría que salir de su propio bolsillo y así lo quería, 2 S. 24:19-25.


CONCLUSIÓN

    A. Sigamos el ejemplo de David y demos lo mejor a nuestro Dios. No esperemos algo por nada.

    B. Si realmente amamos a Dios, le daremos lo mejor. El que ama a Dios no se fija en lo mínimo que le puede dar sino en lo máximo. No nos preguntemos: ¿Qué puedo recibir de Dios sin tener que sacrificar nada? Más bien preguntémonos: ¿Qué es lo máximo que puedo darle para demostrar que le amo?




(De la página web http://www.buscad.com)